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La Recuperación y el Juego de Palabras

Brian Diaz, C.E.O. de Pacifico reflexiona sobre la confusión generalizada en el proceso de recuperación.


Durante el proceso de recuperación y con la implementación de diversos programas federales de ayuda post-desastre, nos enfrentamos a un mar de lenguaje técnico y sofisticado. Solo aquellos con experiencia directa en el manejo de programas federales pueden navegar por esa jungla terminológica y discernir que quiere decir una cosa de la otra. En el Programa de Asistencia Publica, como norma general, se genera mucha confusión en todos los sectores cuando se utilizan distintos términos para describir el progreso de la recuperación de un proyecto cuando se utilizan estas palabras para describirlo: “Acordado”, “Aprobado”, “Obligado” y “Desembolsado”.


Esto suele generar frustración en nuestro pueblo ya que se acostumbra a reportar, por ejemplo, que Equis proyecto fue aprobado, sin embargo, aun no se ve movimiento de progreso en los proyectos de construcción. La explicación a esto descansa en que, en efecto, un proyecto aprobado, acordado, obligado o desembolsado significan cosas totalmente diferentes en el proceso de formulación bajo el Programa.


El Programa de Asistencia Publica de FEMA es aquel homólogo al de Asistencia Individual, con la distinción de que este va dirigido a reclamar los daños de las estructuras, facilidades, puentes y carreteras publicas. Las entidades gubernamentales y organizaciones sin fines de lucro son algunos de los que pueden beneficiarse del mismo. Ahora bien, el proceso de evaluación y reclamación de las categorías permanentes es altamente técnico y depende de diversas etapas en la formulación. Tomando en consideración las “reglas de juego” para los desastres de Irma y María en Puerto Rico, en el proceso de formulación, lo descrito como acordado, aprobado, obligado y desembolsado son fases que explican una instancia en particular antes de que se reciban los fondos.

Todos los proyectos elegibles de cada aplicante pasan por una evaluación inicial de daños. Conforme a esto, y luego de discusiones, las partes concernientes (FEMA, Recipiente y Sub-Recipiente) se ponen de acuerdo en la dimensión, descripción y elementos dañados. Esto pasa a evaluación y se cierra ese ciclo con una firma. Posterior a esto, entra una evaluación del alcance de trabajo que requerirá el proyecto con miras a estimar la totalidad de fondos necesarios para que cumpla con los código y estándares de construcción, con la regulación federal y con el cumplimento de elegibilidad del proceso.

El proyecto se describe como “acordado” cuando las partes concernientes llegan a un “acuerdo verbal” sobre cual sería el estimado final contemplando cada partida, factores y programa aplicables. Luego de esta etapa, el proyecto pasa por unas evaluaciones adicionales hasta certificar el número acordado con la firma de todas las partes concernientes. Es ahí cuando el proyecto pasa de estar acordado a estar “aprobado”.

La aprobación significa que el proyecto cumple con los criterios de elegibilidad. Luego de la firma y aprobación, aún queda unas evaluaciones finales antes de que un proyecto se describa como “obligado”. La obligación de un proyecto es un paso importante en el proceso de formulación. Cuando se describe a un proyecto como “obligado” esto significa que FEMA validó el proyecto y autoriza la creación de una especie de fondo o cuenta con la cantidad del total acordado en el estimado para que el recipiente (Gobierno Central) y el sub-recipiente (municipios, non-profits, agencias) puedan manejar el proceso de construcción y desembolso. FEMA no le obliga los fondos directamente al municipio o al sub-recipiente, sino al gobierno central quien funge como el recipiente de las ayudas.


Ya en este punto, para todos los efectos prácticos, FEMA se echa a un lado y el proceso de desembolso se centra en la validación de los trabajos de las firmas de construcción en cada proyecto. De manera que, para que un proyecto de describa como “desembolsado”, tiene que primero haber sido obligado, para que el recipiente pueda desembolsar los fondos al sub-recipiente a medida que los trabajos se realicen.


El proceso es altamente técnico y burocrático. Sin embargo, lo importante es entender un poco la terminología de esta jungla lenguajes y palabras. De manera que, cuando un líder o la prensa reporte que el proyecto se “aprobó”, se “acordó”, se “obligó” o se “desembolsó”, usted sepa a que se refiere.

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